Aprender jugando..el juego como método de trabajo
El juego como método de trabajo
Cuando los adultos decidimos “jugar” a algo, este juego siempre tiene como objetivos (además de pasar un buen rato de ocio y entretenimiento) potenciar habilidades que ya tenemos, para hacernos mejores, o la adquisición de otras nuevas.
Las habilidades, como todos sabemos, se mejoran y perfeccionan mediante la práctica.
Pensemos por un momento en un deporte que nos guste, como el tenis o montar en bici. Cuanto más lo repetimos mejores nos hacemos. Cuantos más años entrenemos mejores serán las estrategias que utilicemos.

Lo mismo pasa con los juegos de mesa, donde la lógica y el ingenio son importantes para trabajar nuestro rol estratega, ya sea en equipo o de forma individual.
Pues bien, ahora que sabemos que los juegos nos aportan algo mucho más allá de la diversión, nos será más fácil entender cómo los niños aprenden jugando y cuál es su verdadero significado en el sentido pedagógico.

El significado del juego para el niño
Muchas personas tienen la percepción de que los niños que juegan no están aprendiendo porque perciben este concepto como algo relativo en exclusiva al tiempo de ocio, diversión y carente de aprendizaje.
Aunque es cierto que “jugar” puede entenderse de muchas formas diferentes, en los párrafos anteriores hemos querido que reflexionarais un poco sobre un concepto muy concreto de juego, porque es igual de aplicable en adultos y en niños.
La importancia del juego y el desarrollo creativo
Para un niño, el juego es una actividad que realiza porque le gusta, le es agradable y se dirige a ella de forma voluntaria. Al mismo tiempo, implica solución de problemas, aprendizaje de nuevas habilidades sociales relacionándose con los demás, habilidades físicas como la destreza y la coordinación, y nuevo lenguaje. La cooperación con los otros y la paciencia cuando el juego supone ir por turnos son también una forma de trabajar el respeto hacia los compañeros.
Todo ello está relacionado con la creatividad, importantísima en esta y otras etapas del desarrollo.
En este sentido, el juego y el trabajo se entienden como sinónimos, de ahí las malas interpretaciones que muchos han hecho sobre sus teorías de educación y crianza.
El juego ayuda al niño a aprender y a asociar nuevas ideas, a ponerlas en práctica y, entre otras muchas cosas, también a superar problemas emocionales. Un claro ejemplo de ello es “jugar a papás y a mamás” ¿quién de vosotros no recuerda haberlo hecho? El juego simbólico permite que los niños reproduzcan situaciones de la vida cotidiana, y van moviéndose continuamente entre el mundo real e imaginario.

Juegos estructurados y que tienen como fin el aprendizaje
Con el material adaptado se pueden practicar infinidad de juegos estructurados con los niños; con ellos se les prepara para aprendizajes más concretos como las matemáticas, lecto-escritura y lenguaje, memoria y muchas otras áreas importantes de la vida práctica. Esta preparación les facilitará la adquisición e interiorización de nuevos conocimientos.
