Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos pasan en nuestra vida infinidad de situaciones en las que decidimos tomar una serie de decisiones y no otras. Muchas de estas decisiones no nos afectan y las tomamos casi de inmediato, como, por ejemplo, vestirnos de una manera u otra. Otras decisiones, en cambio, son más importantes y lo que hagamos tendrá unas repercusiones futuras en nuestra vida. Todas ellas son problemas a los que nos enfrentamos, pero la diferencia entre unas y otras es que las primeras no nos suelen causar malestar y las segundas pueden llegar a causarnos sentimientos negativos que pueden interferir en nuestra vida diaria. Éstos últimos deben tomarse como indicadores de que algo nos está pasando. Sentimientos de ira, tristeza o preocupación, serán la clave para ponernos en marcha y buscar una solución rápida y efectiva.
Un ejemplo podría ser: “Siento una gran preocupación por las relaciones con mi hija”
Pararse a pensar cuál es el problema y definirlo correctamente será el primer paso para superarlo. “El problema es que no me llevo bien con mi hij@”
A continuación debemos definir qué es lo que queremos obtener de esta situación. “Llevarnos mejor y tener una convivencia más tranquila de respeto mutuo”.
Ahora es momento de pensar en el mayor número de soluciones posibles, ¡Atrévete con el lápiz y el papel y cuántas más mejor!
- Dejar de gritar e intentar hablar con calma
- Dejar de lado las críticas y poner en marcha los cumplidos
- En este momento es más importante mantener las buenas relaciones que hacerle cumplir con sus obligaciones diarias
- Contarle lo que me suceda y pedirle su opinión
Valorar qué consecuencias tendrán esas acciones será el siguiente paso:
– El ambiente en casa será más tranquilo
– Me sentiré más apreciada por mi hij@
– Conseguiré una mayor confianza y acercamiento hacia él/ella
– Se sentirá partícipe de las decisiones que yo tome
Una vez llegados a este punto, es importante decidir qué soluciones vamos a poner en práctica, empezando por la más sencilla o con la que pensamos que va a salir bien.
Debemos tener en cuenta que:
- Un problema siempre tiene una o varias soluciones, si no hay solución es que no se trata de un problema y que deberemos aprender a vivir con ello y emplear otras estrategias que nos ayuden a aceptarlo y a vivir mejor
- Solucionar un problema requiere tiempo y esfuerzo.
- Un problema no tiene por qué ser algo negativo, pues nos ayudará en un futuro a resolver con más facilidad situaciones parecidas
