Maria Montessori y la Educación para la Paz

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Maria Montessori vivió las dos Guerras Mundiales y también la Guerra Civil Española. Por este motivo, su principal objetivo siempre se centró en educar para la Paz. Así lo demostró en su libro “Educación y Paz”, en el que hace un análisis sobre el desarrollo humano y social.

 

“ Establecer una paz duradera es obra de la educación ; lo único que puede hacer la política es librarnos de la guerra. Es urgente entender la necesidad de la colectividad y unirnos en el esfuerzo para la construcción de la paz». (Maria Montessori, Educación y Paz)

 

La Paz debe sernos transmitida a través de la educación, y, como pasa con el aprendizaje, la infancia es el momento idóneo para empezar a poner en práctica este concepto y todos los valores que conlleva. La pureza e inocencia de los niños son características esenciales que hacen que absorban e interioricen el significado de Paz, además de capacitarlos para transmitirlo a los adultos.

Maria Montessori y Mahatma Gandhi se conocieron en Londres y siguieron en contacto cuando Montessori se trasladó a vivir a la India. Ambos fueron nominados al Premio Nobel de la Paz en varias ocasiones, pero nunca llegaron a obtenerlo. Sus enseñanzas tenían en común: la verdad (la cual se encuentra a partir de los propios errores), la no violencia (educar en la paz desde el nacimiento) y la sencillez (ambos la practicaban mediante el silencio, el orden y la pureza espiritual).

Desde pequeños estamos sometidos a una educación centrada en la competencia con los demás; competimos con nuestros compañeros de colegio por las mejores notas, competimos entre mujeres y hombres, y también lo hacemos frente a los puestos de trabajo. Estas competencias y la Paz, son conceptos que no van de la mano.

La única competencia en la que deberíamos invertir nuestras energías y esfuerzos es en aquella en la que lo hacemos con nosotros mismos; a este competencia sana se le llama superación personal.

En Papallona trabajamos por la Paz la semana del 30 de enero, pero también todos los demás días del año. Juegos de cooperación, aprender a identificar y manejar emociones propias y de los demás y generar una buena autoestima, son algunas de las actividades que desde los más peques hasta los más mayores practican día a día en nuestro Centro. Porque si no educamos en la Paz, lo demás pierde sentido.

 

 

 

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