Los Períodos Sensibles

filosofía

En un post anterior os hablábamos de qué son los períodos sensibles por los que todo niño pasa y la importancia de aprovecharlos en su beneficio. Para quienes no lo hayáis leído y os interese, aquí tenéis un pequeño resumen. Si queréis ampliar la información podéis encontrar el artículo completo en el blog.

Decíamos que los períodos sensibles son momentos en los que el niño tiene una capacidad inusual para desarrollar cierta habilidad, la cual perfecciona mediante la repetición.

Maria Montessori identificó seis períodos sensibles:

Sensibilidad al orden

Aparece en el primer mes de vida y continua hasta el segundo año. En este momento, los niños tratan de clasificar y categorizar todas sus impresiones y experiencias sobre su entorno. Si tienen un cierto orden tanto en rutinas como en la posición en la que se encuentran los objetos , les será mucho más fácil mantener este orden interior. La persona que los dirige y el entorno conocido son sus mayores bases de apoyo. La familiaridad y el afecto son cruciales en este momento, ya que de esta manera pueden hacerse una representación o esquema mental del mundo en el que viven.

Si el niño se encuentra con que las cosas son diferentes como, por ejemplo, una redecoración del hogar, el niño puede desorientarse debido al cambio.

Sensibilidad al lenguaje

El lenguaje y la capacidad de hablar desempeñan un papel muy importante en todo el crecimiento intelectual del niño. Este período de sensibilidad empieza desde el nacimiento, porque el niño observa el movimiento de tus labios y oye tu voz. A los seis años ya tiene un amplio vocabulario sin apenas enseñanza directa, y, poco a poco, aprenderá estructuras gramaticales más complejas y seguirá adquiriendo vocabulario durante el largo período de la infancia. Si un niño no tuviera exposición y contacto constantes con el lenguaje en este período, quedaría totalmente dañado. La privación del mismo afectaría a su crecimiento intelectual y difícilmente podría recuperarse. Es importante aprovechar cualquier situación para que el niño aprenda nuevo vocabulario, lo cual podemos llevar a la práctica mediante conversaciones o nombrándole las cosas desconocidas para él. Cualquier situación es una oportunidad de aprendizaje.

 

Sensibilidad a caminar

Entre los doce y los quince meses de edad, los bebés comienzan a andar. Practican y practican hasta perfeccionar esta habilidad. En este momento, el niño que está aprendiendo, camina porque le produce placer, más tarde, necesitará desplazarse con objetivos determinados, al igual que hacemos los adultos.

Los niños muy pequeños están muy capacitados de caminar largas distancias, siempre que lo hagan a su ritmo. Nuestro trabajo como adultos es proporcionarles el apoyo adecuado, salir con tiempo de casa siempre que sea posible, y andar a su lado parando cuando lo pida, o agilizando el ritmo cuando lo necesite. De nada sirve pretender que el niño ande a la velocidad del adulto, se cansará rápido y querrá ser llevado en brazos o en el carrito.

 

Sensibilidad a los aspectos sociales de la vida

Hacia los tres años, o incluso un poco antes, los niños adquieren el sentido de pertenencia a un grupo; muestran interés por otros niños de su misma edad y juegan con ellos de una forma más cooperativa. Esta característica, al igual que las anteriores, surge de forma espontánea y será la base para la adquisición de las normas sociales de su grupo.

 

Sensibilidad a los pequeños objetos

Coincidiendo con la etapa de mayor movilidad y exploración – alrededor del año- , el niño se ve atraído por los pequeños objetos. Coge cualquier cosa que encuentre, sea una piedra o un insecto, se lo acerca a la cara y posiblemente se lo lleve a la boca. De esta manera está mostrando sus esfuerzos por comprender el mundo a través del descubrimiento.

 

Sensibilidad a aprender a través de los sentidos

Las impresiones que el bebé recibe del mundo desde el momento de su nacimiento, las capta a través de los cinco sentidos. Primero están activos los sentidos de la vista y el oído. Más tarde, a medida que desarrollan el movimiento, aparece el sentido del tacto y posteriormente el del gusto, cuando el niño es capaz de llevarse las cosas a la boca.

Como padres y educadores, debemos facilitar su necesidad de exploración a través de los cinco sentidos. Probablemente sea uno de los aspectos más difíciles a la hora de llevarlo a la práctica, pero limitando continuamente al niño en su descubrimiento del mundo, el aprendizaje corre el gran peligro de inhibirse.

En Papallona dedicamos nuestros talleres a satisfacer las necesidades infantiles, ayudando a los niños en el descubrimiento del mundo y potenciando los sentidos para un aprendizaje de mayor calidad.

 

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